DONDE EL MAR COMIENZA
Frente a este mar bravo, los gallegos sentimos toda
Europa a nuestra espalda. Aquí se encuentran
los acantilados más altos del continente, pero
también la unión fecunda de mar y tierra
que son las rías, esas singulares formaciones
donde el océano se sosiega y penetra tierra adentro
para hacer surgir la vida, que fluye por las calles
de los pueblos marineros y por las infinitas arenas
de las playas del litoral. Es aquí, entre las
vueltas y los giros que marca la geografía barroca
de nuestra ribera, donde vivimos la mayor parte de los
gallegos, arrojándole al mar mil y un sabores,
una riqueza de peces y mariscos, que las aguas atlánticas
convierten en los más sabrosos del mundo.
TIERRA HUMANIZADA
Viejos montes de relieve ludido por la erosión
y frondosos valles surcados por mil ríos. El
verde claro de los prados, el verde esmeralda de los
cultivos y el verde oscuro de los bosques. Aquí
y allá se asientan pequeñas propiedades,
una finca de patatas, otra de maíz, sin olvidar
las huertas y las vides, que enseñorean las orillas
de los ríos mayores. En los cerros la masa forestal,
en el medio los praderíos donde pacen las vacas,
los animales totémicos de la Galicia agraria.
He aquí un paisaje que a los gallegos nos gusta
decir humanizado, donde la distancia entre los lugares
no es mucha y donde los parajes inhabitados son siempre
de poca extensión. En los rincones más
apartados, las fragas, el bosque antiguo y misterioso.
LAS FRAGUAS DE LA FUERZA
Por las calles de las ciudades y de las grandes villas
corre todavía sangre labriega; nuestros abuelos
habían venido del campo. El noventa por ciento
de la población gallega vivía en el espacio
rural hasta 1900, pero hoy, la mayoría de nosotros
vivimos en el mundo urbano y es en villas y ciudades
que crecieron alrededor de centros históricos
de espléndida belleza, donde surge la creatividad
económica y cultural del país, que en
el caso de la ciudad vieja de Santiago de Compostela
-la capital histórica y administrativa- alcanza
valores universales. Volcadas al mar, A Coruña
y Vigo son llas ciudades más grandes; Lugo, Ourense,
Pontevedra y Ferrol mantienen una actividad industrial
y de servicios al lado de la tradicional función
administrativa. Por toda Galicia las villas medievales
conservan su encanto, desarrollándose al mismo
tiempo que las que surgieron en el siglo XIX, uniendo
nuevas funciones industriales a su papel en las comarcas.
UN CAMINO DE ESTRELLAS
Desde la antigüedad los hombres siguieron la ruta
del sol hacia occidente. Por la noche, un torrente de
estrellas señala en el cielo la misma dirección,
es la Vía Láctea, tambíen conocida
como Camino de Santiago o Vía de los Peregrinos,
por ser la indicación que siguieron las gentes
en su peregrinación a Santiago de Compostela.
Desde el siglo IX, los peregrinos recorren a pie los
caminos de Europa: en el siglo XII se estima una cifra
de quinientos mil, en el año 1999 llegaron a
Santiago de Compostela, Galicia, cinco millones y medio
de personas. A lo largo de la historia, la intención
del viaje fue la visita a la tumba de Santiago el Mayor,
uno de los doce apóstoles de Cristo, que la tradición
lo cree sepultado en la catedral de la capital de nuestro
país. Hoy los motivos de peregrinación
son diversos, desde los espirituales a los artísticos,
pero el Camino continúa siendo un potente crisol
cultural de las tierras de Europa.
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